Once años
son más que suficiente para estar sin libertad, once años de renuncia y
sacrificio fortalecen el espíritu del más débil, del menos recio, del
conformista y del tibio. Once años son una buena escuela para conocerse
íntimamente, para saber de uno, de sus reacciones más atroces, de las más
sublimes, de los sentimientos límite, y de los límites de la paciencia. Aprendí
a vivir con otro ser y a hacerme cargo de mis decisiones, aprendí a llorar
callada, a recibir mal por bien y a recibir bien por mal. Fui buena, fui mala,
pero sobre todas las cosas aprendí que el amor es lo más importante y si no
existe no hay poder que sostenga el derrumbe, sucederá tarde o temprano porque
lo que uno cree construir sólido y con bases firmes, si no tiene amor en la pepa
no sirve, se cae, tarde o temprano....y cuando es tarde duele más.
Hoy busco
encontrar algo, no sé que es, cuando lo encuentre lo sabré, por ahora tengo el
tiempo y la paciencia para que sea bueno y verdadero, ya nada me apura, ni la
juventud, ni el afán (como me dijo mi abuela cuando me casé embarazada). A
cambio tengo la sabiduría que solo otorga el haber vivido y, Dios, sí que he
vivido...once años en el cautiverio de mi propia falta de voluntad.
3 comentarios:
si hay sabiduria, es calculado. si es calculado, no es libre. si no es libre probablemente no sea verdadero. nunca hay sabiduria en esos temas.
-" ... haber vivido y, Dios, sí que he vivido...once años en el cautiverio de mi propia falta de voluntad. ..."-. Una frase muy dura que por el simple hecho de haberla publicado hace notar que esa falta de voluntad obedece ya al pasado. Disfrutemos el presente, es lo único que tenemos.
¿Tan duro puede ser el matrimonio o la union de dos?
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