Especie en peligro de extinción, pero en muy buen estado de conservación. Ha concluido con éxito el programa en cautiverio. Denota comportamiento gregario a partir de su nueva condición y parece que la libertad ya no está entre sus prioridades para la supervivencia...
lunes, 22 de septiembre de 2014
Me robaron la inocencia
Una pistola rastrillada me apuntaba, mientras este mocoso que no llegaba a los veinte años, intentaba despojarme de mis pertenencias, el otro, que tenía un cincel estiraba la mano amenazante, entre tanto, el tercero saltaba de un lado a otro, algo exaltado y fuera de sí.
Los tipos se abalanzaron sobre nosotros y, claro, hice lo que me dictó el instinto, el inconsciente… totalmente inconsciente: corrí arranchándole la cartera al facineroso, y poniendo a salvo mis objetos valiosos, dejando vulnerable mi vida, poniéndome en riesgo y arriesgando a mi acompañante, que pudo haber recibido el balazo de mi inconciencia.
Cada vez que miro la grabación de las cámaras de seguridad, la piel se me eriza, porque veo claramente el disparo que nunca salió, como una luz que impacta sobre mi cargo de conciencia.
Pasó en solo diez segundos, que contabilizamos en la memoria como bastantes, muchos más, pero que pudieron cambiar el rumbo de nuestras vidas y de las de nuestros seres queridos. Y la pregunta que me queda es, en qué momento el instinto de supervivencia mutó y me puso como prioridad en el escalafón a las cosas materiales, me arriesgué por lo que juzgué en ese momento más importante que mi propia vida, que la vida de mi compañero, que el futuro de mis hijas.
Me di cuenta que no estoy preparada para tanta violencia, que mi instinto de supervivencia identifica erróneamente el peligro y me lleva a peligrosas reacciones. Vivo frente al mar, en el malecón de Chorrillos, en un mundo encantado, que resultó ser un lugar con índices alarmantes de asaltos, violaciones y crímenes, donde la policía está pintada y serenazgo brilla por su ausencia, pero yo pensaba que era el paraíso, y que "eso" le pasa a otros, olvidando mi deber como persona y como ciudadana: prevenir.
Igual que los simulacros de sismo, hay que entrenarse en situaciones límite como ser víctima de un asalto; hay que practicar para que nos agarren preparados y reaccionemos de forma lógica y calculada; hay que hacer el ejercicio con nuestros hijos, para que sepan como actuar, porque la gran mayoría de criminales se encuentra bajo los efectos de drogas duras, motivo suficiente para no dejar en sus manos el resultado final del evento.
Felizmente mi no me robaron nada, solo la tranquilidad y la venda con la que había vivido hasta hoy, en un mundo lejano a la realidad. A mi, me robaron la inocencia.
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3 comentarios:
Que pena lo sucedido, lo importante aquí, es que ahora has encontrado un nuevo objetivo: el estar alerta.
Realmente, en este mundo lleno de cosas materiales, nos nubla la conciencia, pero hay hechos en el destino que nos permiten reaccionar y mirar para sí y darse cuenta que andábamos equivocados.
Hoy por hoy, tú eres una madre excelente, una mujer luchadora y trabajadora y una pareja que cualquier hombre quisiera tener.
Vamos Karlita, no te juzgues mal, date la chance, tu eres fuerte y tiene tu mundo, lucha por mantenerlo, date la fuerza para mantener tu mundo de cristal, pero estate alerta con un muro de hierro que no permita afectar ese mundo mágico y hermoso.
Todos los días estamos expuestos al peligro, pero por ello: ¿no vamos a vivir? Cada noche agradece por el día recibido y obten de éste una enseñanza, pero sea buena o mala, jamás claudiques en la lucha de mantener el hermosos mundo que Dios te a dado: Tú, Tu pareja y tus lindos hijos.
Dios te bendiga, un abrazo amistoso a la distancia.
Con cariño,
Arturo A. Aguirre Zevallos.
Gracias Arturo!!!!
Triste reslidad que vive hoy nuestro Perú.
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